lunes, 27 de julio de 2009


PP, experto en aprovecharse del dolor

Hace escasos días nos conmocionábamos al enterarnos de que una chica de 13 años había sido violada por varios menores de entre 13 y 15 años, y hoy, tras los obligados días de reflexión en un tema como este, nos hemos decidido a dedicarle una entrada. Es, sin duda, un hecho inaceptable y despreciable, pero intentar aprovecharse de la violación, del dolor de la familia y de la preocupación de los ciudadanos, para atacar al gobierno y conseguir votos, no es mucho mejor. Dicen desde Génova que los familiares tienen derecho a un resarcimiento y por lo tanto, a ver como se condena a todos los culpables a pesar de ser algunos menores de 14 años y por lo tanto estar exentos de toda responsabilidad penal. También insisten en que hay que acabar con la impunidad de los menores de 14 años, ya que estos crimines causan indignación y alarma social. Puede que tengan razón o no, no somos expertos en la materia como para entrar a valorar si un niño de 13 años es lo suficientemente maduro, sin embargo, si que surge una serie de dudas. ¿Cuál es la edad adecuada? Según ellos los de 12 ya son suficientemente maduros, ¿y los de 11?. Si los que violan son los de 11, ¿que se hace? ¿Y si son los de 10? ¿Hasta donde se baja la edad penal? Está claro que es un tema demasiado complicado, como para que políticos sin ningún conocimiento al respecto, se atrevan a frivolizar.

Para acabar con situaciones como esta es mucho más útil la educación que la condena. Concienciar a los jóvenes de las distintas situaciones sociales a través de la educación es algo que se pretendía con la “educación para la ciudadanía”. Algo que al PP, y lo recuerdo, no le gustaba porque “atacaba a los valores familiares”. O sea, dicho de una forma más clara, que a la Iglesia no le gustaba la ley porque iba en contra de sus creencias...

Y ahora, yo me pregunto, ¿por que el PP no defiende el resarcimiento para los niños violados por curas? ¿por que el PP no lucha contra la impunidad de los sacerdotes pederastas? ¿les parecen más aceptables las violaciones hechas por curas, que no lo olvidemos son mayores de edad, que las llevadas a cabo por niños de 13 años? ¿Tienen más malicia niños de 13 años que personas de 20, 30, 40...? ¿En serio lo creen o es que son lo suficientemente hipócritas y caraduras como para defender a los curas pederastas e intentar ganar votos pidiendo que se cambie la ley del menor ante un caso de violación?

Demasiadas preguntas sin respuesta como para que se atrevan a erigirse en defensores de los valores familiares.




Frases Lapidarias: Rita Barberá

"Todos los políticos de este país, del primero al último, reciben regalos. "

Rita Barberá, Alcaldesa de Valencia, ¿justificando sus bolsos? ¿o los trajes de Camps?


Hay un dicho que me encanta: “La mujer del César no solo debe parecer honrada sino que debe serlo”. Por eso, me alarma ver como muchos políticos justifican sus corruptelas y les quitan importancia. Puede ser aceptable que reciban regalos en su cargo, siempre que sea un pequeño recuerdo o detalle de quién te visita o te tiene aprecio y, sobre todo, que quién regala no espere nada a cambio. Un ejemplo claro serían las cestas de productos típicos de Cantabria que regala su Presidente, el señor Revilla. Me parece adecuado por su parte regalarlas porque hace publicidad de su tierra y me parecería poco educado que alguien rechazara regalos de ese tipo. Pero eso nada tiene que ver, por mucho que el PP se empeñe en compararlo, con recibir trajes, joyas, viajes, coches, etc. No tiene nada que ver. Su argumentación tiene un rango de verdad, desde dudoso hasta falso, en todos los aspectos cruciales. O dicho más claramente: intentan engañar a los ciudadanos a través de la palabra, algo que, por desgracia, les encanta y repiten con asiduidad. Por eso, para contrarrestar sus repetición de mentiras, voy a repetirme también: una cosa es dar un detalle de recuerdo y otra hacer regalos esperando que te den algo a cambio. Y eso es lo que presuntamente hacían los miembros del PP implicados en la trama Gürtel, recibir regalos muy caros a cambio de beneficiar económicamente a Francisco Correa y amigos. Hay que tener muy clara la linea que separa un regalo de un soborno. Lamentablemente, a muchos, esa línea no les importa ni lo más mínimo.

Dicho lo anterior, me gustaría resaltar, que a la mayoría de los ciudadanos, nos daría más tranquilidad que no salieran cada dos por tres noticias de políticos corruptos. No se puede tolerar que aquellos a los que elegimos para dirigir las instituciones, aquellos a los que damos nuestra total confianza, se aprovechen de ello para enriquecerse personalmente. Es completamente inaceptable. Aquellos que eligen el camino de la política, deberían hacerlo pensando en lo que pueden hacer por los demás, en lo que pueden ayudar a mejorar; y no en cuanto dinero pueden conseguir. Aquellos a los que nos gusta la honestidad y la honradez nos sentimos avergonzados cuando se descubre a un político corrupto.

Como siempre en el pasado, uno puede escoger ser un demócrata o un aristócrata. El segundo camino ofrece ricas recompensas: riqueza, privilegio y poder. El otro sendero es uno de lucha, muchas veces de derrota, pero también de gratas recompensas que no pueden ser imaginadas por aquellos que sucumben a la tentación. Yo elijo el camino demócrata. Personalmente creo, que la honestidad hacia los que te eligen, es algo que nunca jamás debes estar dispuesto a vender.

Por eso, en este sentido, y a modo de resumen, decir que nuestro gran objetivo debe ser, la construcción de una sociedad en la cual líderes y gobiernos existan, no para usar o abusar de la gente, no para enriquecerse o hacerse poderosos, sino para ser honestos, honrados y proveer a los ciudadanos con libertad e igualdad de oportunidades.

Próxima entrada: PP, expertos en aprovecharse del dolor

Foto: Los Calvitos


viernes, 10 de julio de 2009


Garoña sí, Garoña no

Este es el dilema con el que llevamos un par de meses y que el presidente del Gobierno se ha encargado de resolver. Garoña sí, durante 4 años más, esto es, hasta 2013. Ahora bien, como era de esperar, eso no ha cerrado el debate, y ni ecologistas ni pronucleares están de acuerdo. No seremos nosotros quienes demos la razón a los segundos, que solo piensan en los beneficios económicos que van a dejar de tener, y tampoco a los primeros, amigos y compañeros de aquellos que defienden y justifican que los lobos se coman el sustento de los ganaderos cangueses. Por lo tanto, si ninguno de ellos está de acuerdo, se podría pensar que la decisión es acertada. Ahora bien, eso no es suficiente para justificar o no el cierre, y dado que no somos expertos en fuentes de energía y que aquellos que lo son no se ponen de acuerdo, vamos a intentar exponer los hechos de una forma imparcial y objetiva.

Es un hecho que los españoles preferimos energías limpias como la solar, la eólica, etc., ya que según las últimas encuestas, el 75% de los españoles están en contra de la energía nuclear. Sin embargo, surgen numerosas cuestiones, ¿son suficientes las energías renovables? ¿podemos vivir sin la energía nuclear? ¿a qué precio?

Nuestra opinión es que sí, se puede vivir sin ella. Si las energías renovables suponen ahora el 25% de la producción, cuando las inversiones en I+D+i den sus frutos y se hagan más eficientes las placas, los molinos, etc., no sería descabellado pensar que podamos generar toda nuestra energía de forma limpia y sin residuos. Esa debe ser nuestra meta.


Ahora bien, la realidad nadie la sabe, sobre todo, porque el futuro no se puede prever. Somos, por desgracia, y como casi todos los países europeos, un país muy dependiente energéticamente del gas y el petróleo de rusos y árabes, ninguno de ellos de demasiada confianza. Afortunadamente, los inviernos en España no son como en Centroeuropa, lo que nos hace menos vulnerables a crisis como la del gas entre Ucrania y Rusia el invierno pasado.

A pesar de todo, y si no estuviéramos en lo cierto, hay que tener en cuenta que si la energía nuclear fuera indispensable, el futuro no se hallaría en centrales de la época de Franco, sino en centrales modernas, de tercera generación, como las francesas.

Los que están a favor de mantenerla abierta esgrimen, principalmente, la dependencia energética ya mencionada. La producción de la central se sitúa en el 1% de la energía eléctrica española. No entraremos a valorar si eso es mucho o poco, porque ya se sabe, para unos un 10% es poco y para otros un 0.5% es mucho, y ese no es el quid de la cuestión.

A favor de su cierre el hecho de que es la central nuclear más antigua de España con 38 años, y que fue construida para funcionar durante 40. Además, es la más pequeña de todas y la que más residuos genera. Visto así, parece una temeridad dejarla abierta 10 años más.

Es muy fácil decir que Garoña es segura sin ninguna prueba. Es muy fácil minimizar la importancia de las grietas en la vasija del reactor (parece el típico error de película que causa una tragedia). Ninguna central nuclear en el mundo ha pasado de los cuarenta y pocos años. Arriesgarse supone, en este caso, tirarse de un avión sin saber si llevamos o no paracaídas. Las consecuencias de un fallo en una central de este tipo son catastróficas; la cantidad de víctimas mortales, enorme; la cifra de afectados, dantesca.

Un ejemplo claro de tragedia es Chernobil. La explosión de su 4º reactor emitió una radiación 100 veces superior a Hiroshima y Nagasaki juntas. Aún hoy en día los 30 km alrededor de la central se consideran zona prohibida para la vida humana, con una contaminación 70 veces mayor a la permitida. A 100km de distancia, los niveles de cáncer multiplican por 100 los niveles de antes del accidente. Y no es el único caso: EE.UU, Japón, incluso España, por citar alguno de los países desarrollados con energía nuclear, han tenido fallos de mayor o menor consideración en sus centrales.

Creo que ninguno de nosotros, seamos de derechas o de izquierdas, estaría dispuesto a que le pusieran una al lado de casa, en el Reguerón por ejemplo. Los riesgos son enormes. Demasiado expuestos a una tragedia, tanto fortuita como provocada (no nos olvidemos que hay mucho loco suelto por el mundo).

Aún poniéndonos en el hipotético caso de que nada fallara, sigue habiendo otro gran problema: los residuos. ¿Que se hace con ellos? Cualquiera que recuerde un poco de la física del instituto sabe que no desaparecen en 10 años, ni en 100 ni en 1000 ni en 10000. Estamos hipotecando a las generaciones futuras. Estamos dejándoles una bomba de relojería que, no nos engañemos, tarde o temprano explotará. Una guerra convertiría a los cementerios nucleares en objetivo. Un desastre natural podría destruirlos. Son tantas las variables que parece imposible que nos libremos de todas. Ya lo dicen las leyes de Murphy: “si usted intuye que hay varias posibilidades de que algo vaya mal y las evita, al momento aparecerá espontáneamente una nueva”.

Una reflexión parece obligada e imprescindible sobre todo esto. En temas de importancia vital como son la energía o la seguridad nacional, tanto interna como externa, no deberíamos encontrarnos con que la oposición pretende hacer política a costa de ello. La unidad de todas las fuerzas políticas debería ser absoluta, y las decisiones tomadas deberían pensar, única y exclusivamente, en el bien de los ciudadanos de este país. No se puede virar de rumbo cada vez que gobierna un bando. Bueno, poder se puede... más bien, no se debe. Jugar con temas de vital importancia por un puñado de votos es imperdonable. Aznar cerró Zorita. Y ahora el PP pone el grito en el cielo por Garoña. Hipocresía pura y dura. Un poco de cordura, por favor.