viernes, 27 de noviembre de 2009


Corrupción y amig@s

Soy el primero al que no le gustan las entradas largas, pero hay ocasiones en las que no se pueden introducir todos los matices con un par de frases bonitas. Ahí va una de ellas...

La corrupción causa desapego y hastío en la ciudadanía, principalmente porque no la tenemos asumida. España no es un país en el que la corrupción esté instalada en la sociedad -como podría ser México-. Aquí no se soborna a diario para cualquier nimiedad, vivimos el día a día sin convivir con la corrupción directamente, lo que nos lleva a percibir que está solo instalada en las élites políticas y económicas. Esto, como es normal, causa un desasosiego enorme. Los que deberían defender los intereses del pueblo son los primeros en traicionarlo, lo que nos conduce a un punto sumamente peligroso: que los ciudadanos piensen que ser honrado es sinónimo de ser tonto -muchos ya lo piensan- y se dediquen a seguir ese ejemplo, sumiendo al conjunto del país en un clima creciente de corrupción. Si bien es cierto que los diputados y los senadores -ambos grupos sin poder ejecutivo- están de momento libres de toda duda, la sensación de que la corrupción se extiende como la peste por los ayuntamientos y algunas comunidades autónomas es inevitable. La palabra clave en todo esto es urbanismo. Las operaciones urbanísticas, bastante sencillas sobre el papel, pueden dar beneficios inmensos. No hace falta decir que para muchos la tentación de un enriquecimiento rápido es irresistible y caen como las moscas en la miel. Solo los muy honrados sobreviven. No es mera casualidad que la mayoría de los núcleos de corrupción estén en zonas de litoral con un crecimiento desorbitado. Pocos controles y mucha actividad. Ese es el caldo de cultivo para este tipo de operaciones.

Hablar de que los corruptos son de un partido u otro, es un sinsentido. No tiene nada que ver con el partido al que pertenezcan ni mucho menos, corruptos los hay en todas partes, básicamente porque creo que todos estamos de acuerdo en que algunos entran en un partido político no por sus ideas -que muchas veces son hasta contrarias- sino por lo que puedan obtener. Se arriman al sol que más calienta, aunque su ideología sea completamente opuesta, en busca de poder y riqueza. Y quién no quiera reconocer que en su partido hay corruptos es que o está ciego o no quiere ver o tiene la cara demasiado cerca del culo de alguien como para ver la realidad. En todos los partidos los hay, en todos. Que nadie piense como Aznar cuando dijo: “El PP es incompatible con la corrupción”. Creo que no es tan tonto como para pensar que eso era cierto, por lo que asumo que estaba mintiendo descaradamente. Y ese es el segundo caballo de batalla en la honestidad política: la mentira. Todos estamos acostumbrados a que los políticos mientan para conseguir sus objetivos. Todos podemos aceptar y asumir que nos oculten datos -hay ocasiones en que algunas cosas no se pueden decir-, lo que no se puede tolerar es la mentira indiscriminada. Dicho en palabras del escritor Angel Ganivet: “La sinceridad no obliga a decirlo todo, sino a que lo que se diga sea lo que se piense."

Por desgracia, parece que ser ciudadano en este país supone estar desengañado por todo, no protestar por nada y apoyar a los tuyos aunque sean peores que Satanás. Y no, no debe ser así, no puede ser así. Ver a los militantes de un partido apoyando a un alcalde corrupto como ocurrió hace unos meses con uno de los implicados en la operación Gürtel es, dicho castizamente, “para mear y no echar gota”. Los ciudadanos no pueden hacer eso. Los partidos no pueden permitirlo. Aunque igual estamos yendo demasiado rápido. Primero, estaría bien que no buscáramos una gran conspiración de fiscales, policías y jueces cada vez que detienen a alguien. Porque eso nada tiene que ver con la presunción de inocencia. Porque se están legitimando de una manera descarada los comportamientos corruptos. Porque se está minando la credibilidad de las instituciones, que es básica en un estado democrático. Por desgracia, el PP nos tiene acostumbrados a este tipo de barbaridades por boca de la Sra. De Cospedal e incluso mucha gente vitorea este comportamiento absolutamente vil y rastrero. Es inaceptable que se ataque a aquellos que persiguen a los corruptos. Y eso es válido para todos los partidos políticos, sean del signo que sean y defiendan los colores que defiendan. Ver como algunos usan indiscriminadamente el “tú más” cada vez que alguien les acusa de algo me revuelve las tripas. ¿Tú más? ¿Sirve de algo que otro sea más pobre si te estás muriendo de hambre? ¿Sirve de algo que otro sea más tonto sino sabes escribir tu nombre? Por favor, seamos claros, el “tu más” servía en las típicas discusiones que teníamos en el colegio con 6 o 7 años, pero no sirve para personas adultas -al menos físicamente lo son-.

Todos nos preguntamos, ¿como combatir este tipo de política? Escribía sobre la corrupción, hace unos días, Adrián Barbón -alcalde de Laviana- en su blog: “¿Qué hacer ante tanta locura? Sólo queda un camino: extremar los controles. Hacerlos más estrictos. No puede ser muy difícil controlar el patrimonio y el dinero de los que nos dedicamos a la Política. Los políticos deberíamos de tener controlado completamente nuestro patrimonio, saber si hay incrementos, de dónde vienen esos incrementos. Sería la mejor manera de evitar tentaciones extrañas.“

Y estamos totalmente de acuerdo con él. El control absoluto del patrimonio de los políticos serviría muchas veces como elemento disuasorio y muchas otras como elemento informativo. La ciudadanía tiene derecho a que sus representantes -los políticos son sólo eso- les rindan cuentas, no solo de su trabajo sino también de su sueldo, de cuanto les están costando. Porque para todo político debería ser prioritario que aquellos a los que representa confíen en él, que nadie dude de su buena voluntad, de su honestidad en el trabajo, de sus ganas por mejorar la sociedad. Lamentablemente, eso no es así en la mayoría de los casos. Muchísimos son los políticos honrados en este país, la inmensa mayoría me atrevo a decir, pero pocos son los que hacen un ejercicio exhaustivo de transparencia en busca de esa confianza ciudadana. Si en otros países como Noruega informan de todo su patrimonio y sus ganancias, ¿por qué no aquí? ¿por qué nos gusta tanto copiar modelos en otros temas y no en este? Transparencia total. Transparencia ya.

Directamente relacionado con esto, decir que los ciudadanos debemos ser mucho más exigentes y críticos, algo que, por desgracia, rara vez ocurre. ¿Por qué? Quizá, como dice el maestro Sádaba en su último libro, la respuesta esté en lo que el filósofo Flew, tomando prestada la expresión de Orwell, llamó “double thinking”. Es como si el individuo se escindiera esquizofrénicamente. Por un lado es racional, y por el otro, acepta sin ningún sentido crítico todo lo que le ofrecen. Al fin y al cabo, los políticos están para proporcionar felicidad a los ciudadanos. No exigirles, no criticarlos, es, en el fondo, incomprensible. Tanto o más como la actitud de muchos miembros de los partidos, que se callan las críticas por miedo a quedar mal, a no progresar en la jerarquía, obviando sus ideales de manera sistemática en busca de hacer carrera. Sin crítica, ya sea interna o externa, de enemigos, amigos o propia, es imposible progresar en cualquier ámbito de la vida. En cualquiera. Ya lo dice el refrán: “quien bien te quiere, te hará llorar”. Si no sabes lo que falla, ¿como vas a solucionarlo? Y pensar que nada falla es estúpido. Siempre se puede mejorar. Siempre. Y esa mejora, el perfeccionamiento, pasa por la crítica.

El objetivo de un político debe de ser siempre la excelencia, y quién la busque no puede centrarse tan sólo en cumplir bien su trabajo, tiene que aspirar a los ideales mencionados. Suena utópico, lo se, pero sinceramente, creo que una utopía es la realidad de un futuro lejano recogida en la mente de un visionario del presente. Muchas utopías del pasado son hoy en día realidades porque alguien creyó en ellas y dedicó sus esfuerzos a llevarlas a cabo.

Honradez, sinceridad y transparencia. Esos son los pilares. Para mí, además, una obsesión. Luchemos por ellos. El silencio no sirve. Esconderse no sirve. Sólo dar la cara. Y tú, ¿qué opinas?

martes, 27 de octubre de 2009


La Casa de Cultura

Un nuevo equipamiento cultural abre sus puertas a la ciudadanía canguesa a partir de hoy a las 18:00, cuando el Presidente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces, inaugura el nuevo edificio.

La Casa de Cultura de Cangas del Narcea ha de servir, sin duda, como lugar de almacenamiento y producción de cultura. Por un lado, los servicios de biblioteca municipal, sala de estudio o la Oficina de Información Joven pasarán a ocupar estas nuevas dependencias. Sin embargo, afortunadamente, el concepto sobre el que se desarrolló la construcción de la funcionalidad de este nuevo enclave va más allá. La producción de cultura por parte de los y las jóvenes cangueses ha de ser lo que mueva el eje de este nuevo servicio, con producción musical y artístico-plástica. Un lugar que ha de servir como punto de encuentro para el tejido asociativo juvenil, de manera que sirva como un nodo a la juventud canguesa para tejer colaboraciones. En definitiva, un nuevo rincón que cambie las pautas de actividades creadas por impulso y de manera individual por cada colectivo, y nos convierta en ejemplo de trabajo en equipo.

Pero la vida cultural de un municipio no cambia sólo con una nueva instalación. El Ayuntamiento de Cangas del Narcea debe hacer, ahora sí, un fuerte esfuerzo inversor en el ámbito del asociacionismo juvenil. Las subvenciones municipales para la organización de actividades a favor de las asociaciones juveniles son escasas, sobre todo porque cojea en muchos aspectos, como la falta total de voluntad de contribuir al gasto de funcionamiento interno de estas. Pero sobre todo, falta una política real en cuanto a ocio alternativo o empleo joven en nuestro municipio.

Quién sabe, tal vez a través de nuestra Casa de Cultura, el siguiente Dalí o Picasso resida en estas montañas.

domingo, 25 de octubre de 2009


El abismo

Mucho se ha hablado de la guerra de Afganistán -yo la llamo guerra, e incluso me parece necesario hacerlo, para darle la relevancia que merece- y sin embargo, como casi siempre, no se ha incidido de forma especial en lo más importante de ella. Por eso, y tras la entrada anterior dedicada a esa zona del mundo, volvemos al mismo lugar, aunque esta vez con una entrada más corta -lo que más de uno seguro agradecerá-.

Los principales críticos argumentan que se está arriesgando la vida de nuestros soldados por intereses de EE.UU, y además de preguntarnos porqué no dijeron lo mismo cuando se les envió a Irak sin ningún motivo, nos damos cuenta de que nuestros militares están haciendo un valioso esfuerzo que, en la mayoría de las ocasiones, no les sabemos reconocer. Unos cuantos de ellos ya se han dejado la vida en el infierno afgano. Y todos nos preguntamos, ¿merece la pena que estén allí? La respuesta es sí. No podemos permitir que el fanatismo domine Afganistán, no tanto por él mismo, que ya es bastante, sino por Pakistán. Decía Nietzsche que cuando miras al abismo, el abismo te devuelve la mirada. No permitamos que Pakistán se acerque al abismo, no corramos el riesgo de que este lo hipnotice, porque si Pakistán y sus mas de 50 cabezas nucleares caen en el abismo, nunca jamás volveremos a estar seguros. Todos los países en los que la libertad predomina sobra el fundamentalismo religioso, sufrirían mucho, muchísimo. A todos nos dolió la perdida de 192 padres, hijos, hermanos, amigos y vecinos en Madrid. No creo que haga falta decir cual sería la perdida si las armas comienzan a ser bombas atómicas... Se cree que tienen cabezas termonucleares de 200 kt. Little Boy destruyó Hiroshima, matando 150.000 personas, con menos de una décima parte de potencia... Y tampoco creo que haga falta decir que están lo suficientemente locos como para usarlas. Más aún cuando tienen la clara intención de recuperar “Al-Andalus”, como se ha podido comprobar la semana pasada.

En definitiva, la guerra en Afganistán merece el riesgo y en el fondo, nuestros soldados lo saben. Sólo queda confiar en que vuelvan sanos y salvos junto a sus familias, y agradecerles su sacrificio por la libertad del resto de los españoles.


PD: La última entrada sobre este tema no ha gustado a una persona. Cuando alguien no esté de acuerdo con algo, por favor, que diga el motivo. Cuando empezamos este blog yo era lo suficientemente optimista -o iluso- para confiar en que se convertiría en un foro de debate y discusión, que lo sea al menos cuando no esteis de acuerdo con lo que leéis. No se nos caerán los anillos en daros la razón si nos convencéis.

PD2. Para quién se aburra: simulador de explosiones nucleares

martes, 20 de octubre de 2009


El aborto y los bailes de cifras

Domingo, 18 de Octubre: Manifestación contra la nueva Ley del Aborto. Pasados dos días sacamos dos conclusiones muy claras:

La primera, que los bailes de cifras cada vez que hay una manifestación son ya tan vergonzosos que resultan inadmisibles. Desde 55000 hasta 2.000.000 en esta ocasión. O sea, que en el espacio que unos dicen que hay una persona, los otros dicen que hay más de 36. Decir que resulta ridículo creo que es quedarse corto. Todos los que nos indignamos con estas situaciones, clamábamos para que la tecnología lo solucionara. Pues bien, la tecnología ha aparecido y lo único que ha hecho es encender más la mecha. ¿Por qué? Porque, tanto unos como otros, estaban acostumbrados a inflar sobremanera las manifestaciones a su favor. La empresa responsable de contar 55.316 personas en la manifestación del aborto parece seria, sobre todo por dos cosas: porque usan un sistema y no se dedican a decir un número al bulto como hacen los demás, y porque hace meses, en la fiesta del orgullo -de ideología completamente contraria- dio una cifra de 58.171 personas. No es necesario decir que son muchas menos que las estimadas por los organizadores, nada mas y nada menos que 1.5 millones. Puede que su sistema no sea perfecto y hubiera más manifestantes – 2 millones no-, lo que es seguro es que el uso de estas técnicas, por parte de empresas independientes, es la única forma de acabar con esta burla hacia los ciudadanos, esta política basada en engaños y en el “yo tengo más apoyos”. Los apoyos se tienen que ver en las urnas y no en la manipulación de la información.

La segunda, que la Iglesia -con el omnipresente apoyo de la derecha- no asume la libertad de los ciudadanos a elegir. Se encuentra anclada en un pasado glorioso en el que su palabra era la ley y se hacía y deshacía a su antojo. La nueva ley simplemente da la libertad de elegir. Nadie intenta imponer nada a los antiabortistas, son libres para hacer lo que deseen, nadie les pide que aborten si no quieren. ¿Por qué ellos se empeñan en decidir por los demás? Si el resto de ciudadanos no intentan imponerles sus creencias, ¿por qué ellos quieren imponer las suyas al resto? Es más, ¿cómo puede verse afectada su vida por lo que pasa en la casa de al lado? ¿en que los afecta a ellos que otra persona aborte? Pero bueno, que se puede esperar si es tal su intolerancia que ni admiten los abortos en caso de violación...

En definitiva, una manifestación basada en la intolerancia de unos pocos para asumir el derecho de los demás a decidir sobre sus propias vidas, vidas sobre las cuales -vaya paradoja- ellos sí se creen con el derecho a decidir. Ellos en las de los demás si, nosotros en las nuestras no...


PD. Un calculo sencillo.

2.000.000 de personas / 4 personas por metro cuadrado (lata de sardinas) = 500.000 m2

500.000 m2 = 10000x50 ó 1000x500

No hay nadie más ciego que el que no quiere ver


Foto: EFE/Héctor Font

jueves, 8 de octubre de 2009


El polvorín del mundo

En un sitio como Cangas, en el que desde pequeños se respira, se suda y se sangra pólvora, no nos sería difícil identificar un polvorín, por eso parece evidente que si saliéramos a la calle y preguntáramos cual es el polvorín del mundo, todo el mundo apuntaría hacia Oriente Medio. Millones de km2 de tierras arenosas y desérticas que flotan en petroleo, dominadas por el fanatismo religioso, islámico en su mayoría pero también judío.

Hace un mes aproximadamente nos sorprendíamos sobremanera con una noticia: un clérigo de Gaza acusaba a Hamas de ser una organización demasiado laica e intentaba instaurar un emirato bajo la ley islámica o Sharia (la misma por la que se lapida a muchas mujeres, por poner un ejemplo). ¿Hamas demasiado laica? Pues aunque parezca increíble, si la comparamos con otros países de su entorno, llegaremos a la conclusión de que son menos radicales en su fe, que no en sus métodos para defender sus ideas. Que son terroristas es algo obvio, pero no basan tanto su odio en la religión como en la opresión, aunque se aprovechen de ella para convencer a los jóvenes que se inmolan en cualquier punto de Israel. Por ejemplo, Irán no está oprimido, y sin embargo, el odio de sus dirigentes es similar al de los palestinos.

Muchos españoles, a tenor de los comentarios que se escuchan en el día a día, creen que los musulmanes están cegados por la religión, y puede que no les falte un poco de razón, pero no nos engañemos, Europa también ha pasado por eso: 8 cruzadas y el ex-Santo Oficio de la Inquisición (ahora Prefectura para la Congregación de la Doctrina de la Fe) son buenas muestras de ello. Miguel Servet condenado a la hoguera por decir, entre otras cosas, que la sangre circulaba del corazón a los pulmones (cuando los árabes lo sabían desde mucho antes) o Galileo Galilei y su “e pur si muove”, también son buenos ejemplos. Y eso sin olvidarnos de los miles de mujeres acusadas injustamente de brujería y sometidas a una tortura inhumana: la muerte en la hoguera. Es imposible no recordar aquí uno de los métodos para saber si una mujer era bruja: se la ataba de pies y manos y se la lanzaba a un lago, si se soltaba y nadaba, era bruja, por lo tanto a la hoguera con ella. Si no se soltaba... bueno, parece obvio...

Si se enseña Historia en los colegios es para que no cometamos los mismos errores del pasado. En caso contrario, es un gasto de tiempo y dinero que cientos de miles de niños conozcan, por el mero hecho de conocerlo, un pasado que no han vivido ni les ha tocado cerca. Si fuera así, y solo buscáramos el conocimiento por el conocimiento, lo mismo podrían enseñar el palmarés de los JJOO o los métodos de trabajo de una colonia de hormigas.

Por eso, me preocupa especialmente, cuando veo que una sociedad va directa a cometer los mismos errores del pasado. Hace menos de 1000 años el Islam era la élite en prácticamente todo, mientras Europa estaba sometida por el yugo del oscurantismo y de la Iglesia. Cientos de años después, Occidente ha evolucionado mucho, aunque les pese a unos cuantos retrógrados, mientras Oriente ha retrocedido enormemente en derechos y en riqueza. Y teniendo en cuenta que entonces estaban más cercanos en el tiempo a su profeta Mahoma, es más probable que también estuvieran más cerca de sus enseñanzas.

Si el Islam no es el problema, ¿cual lo es entonces? Principalmente en manos de quién recae el poder y la educación en muchos de esos países. Quién tiene el poder usa la religión para perpetuarse y convertirse en un semidiós, y quién está en el bando contrario, la usa para justificar el uso de la violencia, con un objetivo claro: llegar él al poder. En cuanto a la educación, si los mismos radicales que usan la religión en su beneficio propio son los que enseñan a los niños, lógicamente, les enseñarán lo que a ellos les interesa, y no lo que realmente es la verdad. Principalmente por eso nos encontramos con el panorama actual.

Un ejemplo claro lo mostraban hace unos cuantos días en Cuatro en un reportaje titulado “Afganistán, españoles en la ratonera” en el que se trataba la situación de los soldados españoles en ese país de Asia. De una madraza (más o menos una escuela) construida por los italianos salían gran parte de los suicidas que se inmolaban contra los soldados occidentales. Podríamos estar durante horas debatiendo el motivo, pero sinceramente creo que un dato lo explica todo: el 75% del temario era religioso. Y no nos engañemos, todas las religiones en su concepción prohíben el asesinato. Eso sí, luego se hallan a la merced de la interpretación de clérigos radicales, y de su poder de convicción sobre unos fieles crédulos e inocentes, muchas veces convencidos desde niños y muchas más aún temerosos del poder divino. Es fácil imaginar el lavado de cerebro que les aplicaban allí. Algo que por otra parte no nos es lejano, ya que aquí también se les aplica en algunas sectas y en otras “asociaciones” que no están consideradas como tal.

El problema no es que se enseñen el Corán, la Torá o la Biblia, sino que se enseñen interpretaciones interesadas de los mismos, pero claro, eso es algo que está a merced de las convicciones del “profesor” de turno. Por eso es imposible de evitar mientras se mantengan las educaciones religiosas.

Afortunadamente en España la situación no es ni parecida. Hemos avanzado mucho desde la dictadura, pero aún nos queda. Por eso defendemos que los niños deben ir a la escuela a aprender lenguaje, matemáticas, etc, pero no religión. Si sus padres quieren que aprendan religión que los lleven al salir de clase, igual que los llevan a aprender artes marciales o a jugar al fútbol. Y no defendemos una educación laica porque estemos en contra de los creyentes, ni mucho menos, ya que muchos de nosotros lo somos -me incluyo-, sino porque creemos que la religión debe enseñarse, en todo caso, en el ámbito familiar, respetando también la opción -cada vez más extendida, por otro lado- de los escolares cuyas familias hayan optado por el laicismo.

El problema no es la religión, nunca lo ha sido, sino el uso en beneficio propio que muchos intentan hacer de la fe de los demás y, como no, el permanente empeño de imponer las propia creencias por encima de las libertades y derechos del resto, y para eso, ni siquiera tenemos que salir de nuestro país.

PD. Este artículo se escribió antes del asesinato ayer del cabo Cristo Ancor Cabello Santana. A pesar de que expresamos nuestras condolencias via twitter, no está de más volver a hacerlo, teniendo en cuenta que ha dado la vida por este país, por nuestra libertad y por un mundo mejor. Que su sacrificio no sea en vano.